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Payasos

1 abr 2019
5 min de lectura

Lunes de resaca, negatividad y disgusto. Pierde la Roma, vamos por esos 3 puntos. Pierde el Milan, vamos que podemos tomar distancia y adueñarnos del 3er puesto. Vamos contra la Lazio, ¿cuál gemellaggio? Hay que ganar. Spalletti no convoca a Mauro, no importa está Lautaro. Lautaro lesionado se pierde el partido. No importa, está ¿Keita? No importa estamos en casa y podemos lograrlo.

Termina el partido Inter 0 – Lazio 1. Spalletti hablando mal de Mauro, Wanda diciendo que Mauro curó mágicamente su rodilla y que está listo para jugar. El twitter que revienta de enojo y reproches del Interismo, arriesgamos la clasificación a UCL y el calendario es complicadísimo. No es posible, no es posible, mierda, es irreal. Abro hilo y publico también yo, mis tweets.

Interistas, nunca hemos estado acostumbrados a la estabilidad y la cotidianidad. Altos y bajos, más bajos que altos y sabores de victoria a agonía. No seamos hipócritas, verdades y sabores los hemos probado de todo tipo. De Mourinho a Gasperini, de Ronaldo a D’Ambrosio. De soportar y gozar por el Inter hemos conversado cualquier cantidad de tiempo, tomado innumerables cervezas en el entretiempo, embriagado de pasión e ilusionado otra vez esperando el siguiente partido.

No seamos hipócritas, porque el Inter y su entorno siempre ha estado rodeado de fútbol. La magia del fútbol y su semejanza a la vida misma, nada se regala. No seamos hipócritas, porque de lo que menos hablamos ayer fue de fútbol. Y es del mismo fútbol de lo que se trata el Inter, porque el Fc Internazionale Milano es de fútbol y el fútbol es de este club. Ayer sin embargo y desde hace unos meses de lo que menos hablamos es de fútbol. Hablamos de dos personas o mejor dicho tres, porque hay una que se entromete en todo como bacteria. Hablamos de disputas, de orgullo y de soberbias. Hablamos de Mauro y Luciano. Si tan de moda está, pues bueno algo debe ser dicho. Sin discipulados ni admiraciones mesiánicas.

El primero de ellos, nuestro 9 quien por cierto tantas veces celebré sus goles, pero jamás su capitanía. Tantas veces admiré su calidad técnica más no humana, la cual en realidad cuestioné siempre. Desde el episodio Maxi, su chiste de autobiografía, pasando por su ausencia en el funeral de Astori y negándose a ir con el equipo a Viena, la constante solicitud de aumento de sueldo entre otros capítulos de la nefasta novela. Un jugador con contrato de casi 5 millones de euros debería lamer mierda si se le pide y hacerlo callado, basta de defender a un capitán que nunca fue digno de heredar la cinta de Zanetti. Y de capitanes hemos visto gente digna, pero indigno es quien antepone el nombre y número en la espalda al escudo que tiene en el pecho la camisola. Indigno es quien no tiene la personalidad para ofrecer una disculpa a sus compañeros, vergonzoso. Cinta de capitán o no cinta, los problemas se arreglan hablando de frente. No ausentándose por un mes de los entrenamientos, fingiendo lesiones, contratando abogados para que hablen por ti mismo y hacerte del rogar para vestir la camiseta. Nunca hemos negado la grandeza dentro del campo de Mauro, pero donde se es hombre y se gana el respeto es fuera de él Mauro Emanuel Icardi. Cada payaso a su circo.

El segundo, nuestro entrenador. Nuestro querido y odiado Luciano Spalletti. No seamos hipócritas, sabíamos muy bien que no era el entrenador acertado para guíar al Inter. Yo mismo dije que era entrenador de equipo chico, que tenía poca educación para la elegancia del Inter y que, siendo honestos terminé admirando por meternos la temporada pasada a UCL con un equipo con calidad cuestionable. En este caso es distinto, cuestionamos tanto su capacidad de liderazgo y demostró ser capaz de devolver la desconfianza llevando al Inter a la clasificación de la UCL. Sin embargo, a cada día le llega su noche y a Luciano la luz se le ha terminado. No es posible Luciano, no es posible después de perder un partido salir a hablar de Mauro. Era primordial dar respuestas sobre el juego del equipo, no desviar la atención hacia un problema que parecía estar menguando tras el esfuerzo de la directiva. La soberbia y el orgullo no deben cegar la inteligencia, el que se enoja pierde me enseñaron de chico. He admirado el valor para defender el punto de vista propio, el desempeño del equipo en algunos partidos como el derby y la forma aguerrida para enfrentar los grandes problemas internos del Inter (FPF, cambio de DS entre otros). Aun así, la presente temporada ha sido un fracaso y llamarlo de otra manera es mediocridad. Cuestiono la forma en que el técnico armó el equipo al apostar por jugadores que no terminaron rindiendo, rendimiento que el mismo debió haber promovido. Fuera de UCL en fase de grupos, eliminados de coppa Italia y la clasificación a UCL en riesgo. Muchos alabaron la decisión de no convocar al 9, otros la reprocharon. Yo preferí cuestionar tu inteligencia, al no convocar y no saber gestar una situación que demostró finalmente anteponer tu ego antes que el bien del Inter. “No lo convoco y si ganamos, salgo ganando. Si perdemos hablo de su indisciplina e igual salgo ganando”. No funciona así Lucianone, pierde el Inter. Perdemos todos. Cada payaso a su circo.

Recuerdo perfectamente el escándalo Totti en Roma, no es primera vez que la soberbia ciega al técnico. Recuerdo también a Mourinho sabiendo llevar a Balotelli en la temporada en la que se quita la camisola y la tira. Sin embargo, necesitábamos echar mano del jugador y supo llevar la situación para después (objetivos alcanzados) venderlo. Los problemas se resuelven dentro, no se ventilan al mundo para hacer el ridículo. Caballeros no tienen memoria, Interistas no pagan por pecadores. El circo es de los payasos y los payasos del circo.

No seamos hipócritas, digamos la verdad. Que Mauro nunca fue capitán y líder verdadero dentro del vestuario. Que Luciano jamás fue el perfil adecuado para el Inter. Que les queda grande nuestra historia. Que ambos no están a la altura de la institución ni de la hinchada que muere por esta camisola. No seamos hipócritas Mauro y Luciano, que para ser capitán y entrenador habría que preguntarle a Facchetti, Zanetti, Oriali, Mourinho, Mazzola, Herrera.

¿Lo digo? Lo digo, se deben ir ambos. Y con ellos un resto de jugadores que no han estado a la altura.

Exigimos nuevo técnico, nuevo delantero, nuevo equipo. Que llegue pronto el fin de temporada para todos, que llegue pronto el tiempo de gente digna y hombres de verdad. Que volvamos a hablar de fútbol porque el Inter es y ha sido siempre fútbol.

Fraternalmente, un Interista que se ha hartado de hipocresías y novelas. Que se ha hartado de los payasos y del circo.

Nuestra historia merece héroes, no traidores ni payasos. Cada payaso a su circo.

 
 
 

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