Uomini forti, destini forti
Ya pasó más de un mes desde que tragué las palabras que utilicé contra Luciano Spalletti en el momento de su anuncio como técnico oficial para el Inter. Envolví y empaqueté la mierda que hablé para mí mismo porque los campeones no son solo aquellos reconocidos por trofeos (carencia la cual le critiqué al técnico) sino aquellos que conquistan la fuerza de su interior y la convierten en atracción y convicción para sí mismos y su destino.
Ilusionado (otra vez) con la figura del F.C Internazionale Milano y su grandeza del pasado, con una nueva temporada a la ventana volví a caer en la realidad que somos un gigante caído y para levantarlo necesitamos entre muchas otras cosas, otro gigante para hacer un equipo donde no lo había y pasión donde lo que había era monotonía. Sentido de pertenencia, sacrificio, trabajo, familia. Desde las primeras declaraciones comprendí que de las decisiones débiles no se obtiene grandeza, se trabaja para ello. Se trabaja para lograr grandeza y vaya si este hombre no ha sacrificado tiempo, esfuerzo, frustración y voluntad para llegar a este momento. Muchísimos problemas a los que vendrías a enfrentarte Luciano: Fair Play financiero como tu austeridad por recursos escasos en Serie C, desorganización y conflictos internos como tus conflictos por saberte capaz de obtener más de la vida y no tenerlo, problemas en el vestuario como problemas por dejar a la familia al perseguir un sueño, jugadores mediocres como bondades que la vida se privó con vos a diferencia de otros afortunados. Nosotros no somos de los que nos vienen regaladas las cosas Luciano, un Nerazzurro sabe el valor del sacrificio porque sin él no hay recompensa, conoce la responsabilidad de las propias decisiones y hace frente a ellas, intuye la realidad y sabe lo que le espera si se da por vencido y esto lo empuja a seguir adelante. Nada fue regalado, nada fue facilitado, todo fue alcanzado con pasión porque donde hay pasión, hay futuro.
Pazza Inter Amala he cantado muchas veces con mucha pasión, sin considerar que tal vez lo necesario para volver a competir era un loco como el Inter, un loco como yo y como vos que nunca nos damos por vencidos. Sos ahora Interista Luciano y estaba en tu destino, desde hace tiempo estabas preparado para serlo como lo dice en la biografía de tu sitio web “En el deporte el campeón no es aquel que gana siempre, sino aquel que nunca se da por vencido y yo de rendirme no conozco el significado.”
Empoli, Sampdoria, Venezia, Udinese, Ancona, Roma, Zenit y entre jugadores, cuerpo técnico, goles, calciomercato, entrevistas y tarjetas se te fueron 24 años de vida trabajando por lograr llegar a este momento en el que en tus palabras: “Reapropiarse del nombre”. Vaya admiración a un tipo que llega al momento cúspide en su carrera pensando y concentrado solamente en las medidas a tomar para empezar a trabajar lo más pronto posible. En vez de sonreír y disfrutar, volviste a fruncir el ceño en muestra de interés y preocupación por el trabajo por hacer, del reto por emprender. “Reapropiarse del nombre… Luciano Spalletti”, es lo que deberíamos hacer los incrédulos que criticamos. No has logrado nada en resultados aún, pero la música suena distinto, la mentalidad está cambiando y el gigante se está levantando. El destino es ahora.





















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